Opinión

Entre faldas y fusiles

La moda detrás de la guerra provoca muchas veces austeridad, delgadez y ansiedad colectiva

Sasha Pivovarova
Sasha Pivovarova en la pasarela de Miu Miu spring 2006. Fuente Pinterest
Natalia Serralde Natalia Serralde

A lo largo de toda nuestra historia, las crisis nos han demostrado que no solo transforman los mercados o la política, sino que también dictan la moda y la belleza. Esto lo vemos reflejado en las diferentes épocas. En la gran depresión con la implementación de las faldas largas y con el fin de la segunda guerra mundial la llegada de siluetas más curvilíneas. Mientras que en la recesión de los años 90s la llegada de la famosa heroin chic, una estética que detonó los trastornos alimenticios. En la actualidad, lo que vemos es una mezcla de todas estas dinámicas pero intensificadas, el regreso del conservadurismo, la delgadez extrema y la incertidumbre de un mundo que cae al vació. 

Durante la Gran Depresión la moda cambió, la extravagancia de los años 20 con sus faldas cortas,  desapareció y la austeridad triunfó. En el transcurso de la crisis económica, esta prenda se alargó y su silueta se simplificó. Había menos dinero, por lo tanto, menos exceso. La elegancia dejó de ser la prioridad. Tanto así que muchas mujeres bajo sus faldas largas escondían sus medias rotas o la falta de ellas. Un par de calcetas eran un lujo, las que los tenían se levantaban la bastilla para poder presumirlas. 

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial llegó el efecto contrario. Después de años de racionamiento y uniformes, el mundo quería celebrar, representando su libertad . Volvió la abundancia y con ella las curvas. Las cinturas se marcaron y las faldas se abrieron, consumiendo metros de tela que durante la guerra habrían sido impensables. Demostrando que la moda detrás de la guerra venía enfocada en la feminidad y el exceso. 

Décadas después, comenzó la recesión de los años 90 y con está, una nueva personalidad había sido desbloqueada, la heroin chic. Un look deliberadamente frágil, con delgadez extrema, piel pálida y mirada cansada. Por lo tanto,  la moda se enfocó en hacer parecer a sus modelos dogadictas, consumidoras de heroína. Este ideal estético fue popularizado por figuras como Kate Moss, esto provocó grandes problemas alimenticios en las jóvenes que intentaban tener una figura esquelética para poder ser tendencia.

En el contexto actual, con frentes abiertos, crisis económicas y tensiones internacionales, parece que el escenario se sumerjió en una incertidumbre constante. En este clima problemático vuelve la delgadez extrema. Las pasarelas y las redes sociales vuelven a llenarse de cuerpos cada vez más desnutridos, frágiles, como si la escasez y la ansiedad fueran parte de la tendencia. Lo que se vende como “elegancia limpia” o “quiet luxury”, al final es una narrativa estética que idealiza la contención y convierte el cuerpo en una expresión de dominio.

Al mismo tiempo, el escapismo creativo intenta irrumpir con colores violentos, estampados exagerados y estéticas maximalistas que parecen gritar frente al silencio del miedo. Sin embargo, ese exceso funciona más como distracción que como liberación real. Las lentejuelas, los brillos y las siluetas teatrales apenas logran ocultar la sensación de vulnerabilidad que domina el momento histórico. La moda actual no celebra la belleza, refleja la ansiedad colectiva frente a crisis económicas, guerras y precariedad generacional. Cada tendencia y silueta actúa como respuesta al miedo, mostrando que, aunque cambien las décadas y los estilos, el patrón de la historia se recicla. Incluso la belleza se convierte en un campo de batalla.

Infografía de la moda en tiempos de crisis. Fuente: Natalia Serralde

Natalia Serralde

Hola soy Natalia Serralde, soy mexicana y tengo 22 años, estoy estudiando periodismo y ciencias políticas en la Universitat CEU Abat Oliba. Desde que tengo memoria, mi pasión ha sido la fotografía y las historias que se cuentan a través de ella; es por eso que el periodismo se ha vuelto mi mejor aliado. Con respecto a las Ciencias Políticas, las estudio por el mero placer de entender cómo llegamos hasta aquí y en qué posición se encuentra la sociedad hoy.